Además, la lengua latina que podríamos llamar con razón católica
[10], al ser consagrada por el continuo uso que ha hecho de ella la Sede Apostólica, madre y maestra de todas las Iglesias, hay que guardarla como un tesoro... de incomparable valor
[11], una puerta que pone en contacto directo con las verdades cristianas transmitidas por la tradición y con los docuмentos de la doctrina de la Iglesia
[12] y, finalmente, un lazo eficacísimo que une en admirable e inalterable continuidad la Iglesia de hoy con la de ayer y la de mañana.
https://w2.vatican.va/content/john-xxiii/es/apost_constitutions/1962/docuмents/hf_j-xxiii_apc_19620222_veterum-sapientia.html