Author Topic: Cuaresma en el rito mozarabe  (Read 9200 times)

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Cuaresma en el rito mozarabe
« on: November 04, 2014, 01:32:52 AM »
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  • El ayuno y la penitencia empiezan el Lunes del Ayuno, es decir el lunes de la primera semana de Cuaresma y no el Miércoles de Ceniza que, por otra parte, no existe en este rito 1.
    Durante la Cuaresma hispánica no se celebra ninguna fiesta del santoral ni del Señor. La festividad de la Anunciación se celebra el 18 de diciembre y no el 25 de marzo.
    (Más detalles sobre la Cuaresma: ver prenotandos 154-155 del Missale Hispano-Mozarabicum).



    Sobre el sentido de la Cuaresma.

    En la admonición sacerdotal (oratio admonitionis) de la misa del I Domingo de Cuaresma la Liturgia nos instruye sobre el sentido de la Cuaresma:

    Moisés, Elías y el Señor nos indican lo que debemos hacer, no sólo con sus palabras, sino con sus obras: El primero es Moisés, el legislador, el cual, en el espacio de cuarenta días ascendió a la cumbre de la excelsa montaña. Durante esos días sólo se alimentó de la palabra divina que salía de la boca de Dios. En segundo lugar nos viene Elías, el profeta, que con la fuerza de una sola comida en cuarenta días llegó a lo alto de la montaña. Allí mereció escuchar el mensaje divino relativo a la salvación de los israelitas. El tercero es el mismo Señor nuestro Jesucristo: durante cuarenta días enteros penetró los secretos del desierto y venció todas las tentaciones del diablo. Instruidos, pues, con su ejemplo, esforcémonos por echar de nosotros durante estos cuarenta días toda levadura de corrupción, de modo que podamos transformarnos después en panes ácimos de sinceridad y de verdad 2 .



    El ayuno y la abstinencia según el Magisterio de la Iglesia.

    Las normas a seguir sobre los días penitenciales, el ayuno y la abstinencia vienen recogidas para toda la Iglesia universal en la Constitución apostólica Pænitemini y en el Catecismo; para la Iglesia Latina en el Código de Derecho Canónico y para las Iglesias Orientales en el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales. Además, según los casos pueden estar desarrolladas por las Conferencias Episcopales y los obispos diocesanos.

    Veamos lo que dicen estos documentos:

    1. Constitución apostólica Pænitemini de su santidad Pablo VI por la que se reforma la disciplina eclesiástica de la penitencia (1966):

    §.2. Los días de penitencia que han de observarse obligatoriamente en toda la Iglesia son los viernes de todo el año y el Miércoles de Ceniza, o bien el primer día de la Gran Cuaresma, de acuerdo con la diversidad de los ritos; su observancia sustancial obliga gravemente.

    § 3. Quedando a salvo las facultades de que se habla en los números VI y VIII, respecto al modo de cumplir el precepto de la penitencia en dichos días, la abstinencia se guardará todos los viernes que no caigan en fiestas de precepto, mientras que la abstinencia y el ayuno se guardarán el Miércoles de Ceniza o, según la diversidad de los ritos, el primer día de la Gran Cuaresma, y el Viernes de la Pasión y Muerte del Señor.

    2. El Catecismo nos habla de los periodos penitenciales más importantes:

    1438. Los tiempos y los días de penitencia a lo largo del año litúrgico (el tiempo de Cuaresma, cada viernes en memoria de la muerte del Señor) son momentos fuertes de la práctica penitencial de la Iglesia. Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, la comunicación cristiana de bienes (obras caritativas y misioneras).

    3. El Código de Derecho Canónico dice lo siguiente (cánones 1249 a 1253):

    Canon 1249. Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia, a tenor de los cánones que siguen.

    Canon 1250. En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de Cuaresma.

    Canon 1251. Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

    Canon 1252. La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años. Cuiden sin embargo los pastores de almas y los padres de que también se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno o a la abstinencia.

    Canon 1253. La Conferencia Episcopal puede determinar con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad.

    4. Por su parte, la Conferencia Episcopal Española (21 noviembre 1986, "Boletín de la Conferencia Episcopal", n.º 16, 1987, pp. 155-156) ha dispuesto lo siguiente:

    a) Se retiene la práctica penitencial tradicional de los viernes del año, consistente en la abstinencia de carnes; pero puede ser sustituida, según la libre voluntad de los fieles, por cualquiera de las siguientes prácticas recomendadas por la Iglesia: lectura de la Sagrada Escritura, limosna (en la cuantía que cada uno estime en conciencia), otras obras de caridad (visita de enfermos o atribulados), obras de piedad (participación en la Santa Misa, rezo del Rosario, etcétera) y mortificaciones corporales. Sin embargo, en los viernes de Cuaresma debe guardarse la abstinencia de carnes, sin que pueda ser sustituida por ninguna otra práctica. El deber de la abstinencia de carnes dejará de obligar en los viernes que coincidan con una solemnidad y también si se ha obtenido la legítima dispensa.

    b) En cuanto al ayuno que ha de guardarse el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, consiste en no hacer sino una sola comida al día; pero no se prohíbe tomar algo de alimento a la mañana y a la noche, guardando las legítimas costumbres respecto a la cantidad y calidad de los alimentos.

    5. Para el Rito Hispano-Mozárabe no hay más normas específicas que las ya mencionadas del prenotando 15 de las Normas sobre el año litúrgico y sobre el calendario en el Rito Hispano-Mozárabe:

    15. A lo largo del año se celebran ciertos días de ayuno. El dos de enero cuenta con una Misa «In Initio Anni», que recuerda el antiguo ayuno de comienzo de año que precedía a la fiesta de la Aparición del Señor. También la fiesta de Pentecostés se ve precedida por un día preparatorio y una Vigilia; Letanía de Pentecostés. Del mismo modo la fiesta de san Cipriano -14 de septiembre- y la de san Martín -11 de noviembre-, según antiquísima tradición, van precedidas de un día de preparación, con tono penitencial, las Letanías, que cuentan con formularios propios.

    Teniendo en cuenta que en el rito hispano-mozárabe no existe el Miércoles de Ceniza, puede plantearse la duda de si la obligación de ayuno y abstinencia para ese día rige en el ámbito hispano-mozárabe. Entendemos que no, ya que tanto la Constitución Apostólica Pænitamini (1966), como el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Latina (1983) son anteriores a la revisión del Calendario Hispano-Mozárabe (1991) que restituyó el orden antiguo de la Cuaresma hispana eliminando el Miércoles de Ceniza de su calendario. Por otra parte, en la constitución apostólica se menciona expresamente la pluralidad de ritos, situando la obligación del ayuno y la abstinencia en el primer día de la Cuaresma, independientemente de qué día sea este. En el caso del rito hispano-mozárabe ese día es el "Lunes de ayuno" ya que el Domingo I por ser domingo no es día válido para ayunar. La propia denominación dada por el misal a la misa del lunes, Missa ieiunii de II feria inchoante Quadragesima, parece dejar claro que en este rito ése es el día en que debe guardarse obligatoriamente el ayuno y la abstinencia de carnes.

     http://www.cathinfo.com/catholic.php?a=post&s=topic&f=26


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    « Reply #1 on: November 05, 2014, 01:41:58 AM »
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  • El simbolismo del ayuno cuaresmal según san Isidoro de Sevilla.

    San Isidoro en su obra De los oficios eclesiásticos 1 expone los fundamentos básicos de la Cuaresma, su origen, su simbolismo y su razón de ser:

    Según las Santas Escrituras, las témporas de ayuno son cuatro y en ellas, mediante la abstinencia y los gemidos penitenciales, se implora al Señor; y si bien es conveniente orar y practicar la abstinencia todos los días, es muy oportuno entregarse más intensamente a los ayunos y penitencias en estas mencionadas témporas.

    El primer ayuno es el cuaresmal que, según los libros antiguos, comenzó con Moisés y Elías y lo mismo consta del Evangelio, ya que otros tantos días ayunó el Señor, dando a entender que no hay discordancia entre el Evangelio, la Ley y los Profetas.

    En la persona de Moisés se recibió la Ley, en la de Elías, los profetas; flanqueado por ambos se apareció glorioso Cristo en el monte, para que con mayor evidencia se constatase lo que afirma el Apóstol: Teniendo en su favor a la Ley y los Profetas (Rom 3,21). ¿En qué otro tiempo del año se pudo fijar más oportunamente la observancia cuaresmal, que cercana tocando a la Pasión del Señor? Porque en ella se manifiesta la vida mortificada, que tiene por fruto la templanza para que nos abstengamos de los halagos del mundo, alimentándonos sólo del maná, es decir, de los preceptos celestiales y espirituales.

    Esta vida se encuentra prefigurada en el número cuadragenario, porque el denario es la perfección de nuestra bienaventuranza, pues la creación se representa por el número septenario, que se une al Creador, y en ello se confiesa la unidad de la Trinidad, anunciada por el mundo universo en el tiempo presente. También porque el mundo es batido por cuatro vientos y está formado por cuatro elementos, y lo cambian las cuatro estaciones del año. Cuatro decenas dan el número cuarenta y con tal número se da a entender que, en todo tiempo ha de abstenerse de deleites y se ha de ayunar y vivir casta y honestamente.

    Aún se puede añadir otro misterio por el que se debe observar el ayuno de cuarenta días. La Ley mosaica, en general, prescribía a todo el pueblo ofrecer al Señor Dios los diezmos y primicias. Y así, mientras que en este precepto se nos pide ofrecer a gloria de Dios los principios de nuestras voluntades y los fines de nuestras obras, en el cómputo de la Cuaresma la suma de los décimos legales se contiene. Las décadas de los días del año se reducen a treinta y seis; descontando en la Cuaresma los domingos, días en que no se ayuna, podemos tomar los días cuaresmales por las décimas de todo el año, y así acudimos a la iglesia todos esos días como para cumplir con las décimas anuales, y ofrecemos a Dios la ofrenda de nuestras obras como sacrificio jubiloso 2.

    Esta ley de la Cuaresma, como dice nuestro Casiano, no obliga a los perfectos, que no se satisfacen con la insignificancia de esta prescripción. En cambio, para aquellos que se entregan todo el año a placeres y negocios seculares, establecieron los regentes de las iglesias que, de algún modo obligados por este imperativo legal, se sintiesen constreñidos a dedicar al Señor, por los menos, estos días, y los consagrasen a Dios como décimas de todo el tiempo de su vida que íntegramente a manera de cosecha habían devorado.
     

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    Cuaresma en el rito mozarabe
    « Reply #2 on: November 05, 2014, 11:26:52 PM »
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  • La recta práctica del ayuno según san Isidoro de Sevilla.

    En el segundo libro de las «Sentencias» 3, san Isidoro nos ilustra sobre cómo se debe practicar el ayuno y qué errores se deben evitar:

    1. Este es el ayuno perfecto y razonable: que nuestro hombre interior ore cuando el exterior practica el ayuno. La oración franquea más fácilmente el cielo gracias al ayuno, ya que entonces el hombre, espiritualizado, se asocia a los ángeles y se une a Dios con mayor libertad.
    2. Por causa del ayuno se revelan incluso los secretos de los misterios celestes y se descubren los arcanos del divino sacramento. Así es como Daniel mereció conocer, por mediación del ángel, el significado oculto de los misterios (Dn 10,1 ss.), pues esta virtud manifiesta las revelaciones de los ángeles y sus mensajes.

    3. Los ayunos constituyen armas eficaces frente a las tentaciones diabólicas, ya que con la abstinencia se vencen pronto. De ahí que también nuestro Señor y Salvador nos aconseje que las superemos con el ayuno y la oración al decir: Este linaje (de demonios) no sale si no es con oración y ayuno (Mt 17,21), pues los espíritus inmundos se lanzan con mayor violencia allí donde ven más abundancia de manjares y bebidas.

    4. Los santos mientras pasan la vida en este mundo, mantienen su cuerpo sediento por el deseo del rocío celeste. Por ello dice el Salmo: Sedienta de ti está mi alma, y de cuántas maneras mi carne (Sal 60,2). Porque entonces la carne está sedienta de Dios cuando por el ayuno guarda abstinencia y languidece. La abstinencia vigoriza y mata: vigoriza el espíritu y mata el cuerpo.

    5. Muchas veces la abstinencia se practica con simulación, y el ayuno, a su vez, se realiza con hipocresía. Algunos, en efecto, laceran sus cuerpos con asombrosa abstinencia, desfigurando su rostro, como dice el Evangelio, para que los hombres vean que ayunan (Mt 6,16). Por ello demudan su rostro, afligen su cuerpo, prorrumpen en grandes suspiros de corazón. Antes de morir se entregan a suplicios mortales y llevan a cabo un esfuerzo tan laborioso no por amor de Dios, sino para asombro de la admiración humana.

    6. Algunos se mortifican de modo sorprendente para aparecer santos ante los curiosos; pero tal práctica de la abstinencia no debe estimarse en ellos virtud, sino vicio, pues hacen mal uso de un bien.

    7. El ayuno y la limosna quieren se les practique en secreto, para que sólo Dios, que todo lo ve, premie el mérito de las buenas obras, pues quienes lo hacen en presencia de la gente no son, en modo alguno, premiados por Dios, ya que según la frase evangélica, recibieron su recompensa de los hombres. (Mt 6,5).

    8. Los ayunos acompañados de buenas obras son agradables a Dios. Mas los que se privan de alimentos y obran el mal, imitan a los demonios, que nunca tienen comida pero siempre iniquidad. Aquel, pues, que se priva de los manjares rectamente se abstiene de las malas acciones y de la ambición.

    9. Los que por deseo de execrar la comida y no por voto de abstinencia se privan de alimento de carnes, ellos más bien son dignos de execración, por cuanto rechazan una criatura puesta por Dios al servicio del hombre. En efecto, para los fieles, nada se considera manchado y nada impuro, conforme al testimonio del apóstol Pablo: Todo es limpio para los limpios, mas para los contaminados e infieles nada hay limpio, porque están contaminadas tanto su mente como su corazón. (Tit 1,15).

    10. Se desprecia el ayuno que al atardecer se repara con abundante comida, pues no hay que valorar la abstinencia cuando luego ha seguido el hartazgo.

    11. Se desprecia el ayuno que al atardecer se compensa con placeres, ya que dice el profeta Isaías: He aquí que en el día de vuestro ayuno se halla vuestro deleite (Is 58,3), pues deleite significan los placeres. Y así como el reclamar la deuda, los pleitos, las rivalidades y los golpes, también los placeres reprueba el profeta en día de ayuno.

    12. Porque todo el día imagina banquetes en su mente quien por la tarde se prepara delicias para satisfacer su gula.

    13. No hay que aplicar al cuerpo excesiva austeridad, no sea que, por estar el cuerpo sobrecargado con el peso de la abstinencia, luego ni pueda obrar el mal ni se decida a practicar el bien. Por tanto, hay que moderar el trato del cuerpo con inteligente discreción, a saber, que no se agote por completo y que no goce demasiada libertad.

    14. Si prevalece la excesiva flaqueza de la carne, nadie puede alcanzar la perfección. Pues, aunque uno tenga deseos de santidad, con todo, no le es posible consumar la obra meritoria que en su intención desea realizar.

    15. La excesiva debilidad del cuerpo quebranta, asimismo, el vigor del alma y logra que flaquee también su natural ingenio, ni puede ésta llevar a término bien alguno a causa de su debilidad.

    16. Nada en demasía. Pues todo lo que se ejecuta con moderación y mesura es saludable; en cambio, lo que se realiza con exceso y sin medida resulta pernicioso y contraproducente. Así, pues, hay que observar en toda obra moderación y mesura, pues todo lo que excede es peligroso, como el agua, que, cuando llueve en demasía, no sólo no procura utilidad alguna, sino que además ofrece peligro.
     

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    Cuaresma en el rito mozarabe
    « Reply #3 on: November 06, 2014, 10:45:46 PM »
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  • Introducción

    El inicio de la Cuaresma cuenta en el rito hispano con la singular "despedida del aleluya" de la que traemos aquí varias oraciones del Oficio Divino. Pero antes, recurriremos a san Isidoro de Sevilla y a los Concilios hispanos para comprender mejor el origen y el significado del aleluya y de lo que suponía para nuestros antepasados en la fe el cese de su canto en la Cuaresma y otras épocas del año.

    a) San Isidoro de Sevilla nos expone brevemente el significado del canto del aleluya en la liturgia:

    Los Laudes, es decir cantar el alleluia, es cántico de los hebreos, cuya explicación se resuelve con el significado de dos palabras, es a saber: "alabanza a Dios", de su misterio cuenta Juan en el Apocalipsis que, por revelación del Espíritu, haber visto él y oído la voz del celestial ejército de los ángeles como estrépito de muchas aguas y como estallido de grandes truenos, que decían "alleluia" (Ap 29,6).

    Por lo que nadie debe dudar que, mientras se celebra este misterio de alabanza, si con fe verdadera y devoción se realiza, estar unido con los ángeles. El alleluia, lo que mismo que el amén, nunca se traduce del hebreo en otras lenguas, no porque no sea posible la traducción, sino que, como enseñan los doctores, se mantienen estos vocablos en su lengua original a causa de su mayor autoridad.

    En las regiones del África, no en todo tiempo, sino únicamente los domingos y cincuenta días después de la resurrección del Señor se canta el alleluia, para significar la futura resurrección y la alegría pascual. Entre nosotros, según una antigua tradición hispana, a excepción de los días de ayuno y de Cuaresma, todo el año se canta el alleluia, porque está escrito: Constantemente permanece su alabanza en mis labios (Sal 33,2).

    Que al final del oficio de los salmos y lecciones se concluya con el canto del alleluia, se hace puesta la mirada en la esperanza futura y con ello quiere dar a entender la Iglesia que, después del anuncio del reino de los cielos, que en la vida presente se predica al mundo por medio de ambos Testamentos, nuestras acciones no tienen valor de salvación si no se hacen en alabanza de Dios, tal como está escrito: Bienaventurados los que habitan en tu casa; por los siglos de los siglos te alabarán (Sal 83,5). De aquí que, el Libro de los Salmos se concluya con alabanzas, para mostrar la alabanza eterna, acabado este siglo 1.

    b) En el Concilio de Toledo IV (año 633) se establece que en Cuaresma y en las letanías del inicio del año que se celebran antes de la fiesta de la Aparición, debe cesar el aleluya:

    XI. Que no se cante durante la cuaresma Aleluya.

    También hemos sabido que algunos obispos españoles cantan en los días de la cuaresma el aleluya, fuera de la última semana pascual. Lo cual prohibimos en lo futuro, estableciendo que en todos los dichos días de la cuaresma, y puesto que no es tiempo de gozo sino de tristeza, no se cante el aleluya; pues entonces es necesario insistir más bien en el llanto y en los ayunos, vestir el cuerpo con cilicio y ceniza, abatir el ánimo con el dolor, convertir el gozo en tristeza, hasta que venga el tiempo de la resurrección de Cristo, en el cual conviene cantar alegremente el aleluya y trocar el dolor en gozo.

    Esto, pues, se ha visto confirmado con el consentimiento universal de la Iglesia, en todas las regiones de orbe, lo cual conviene se observe también por nosotros en las provincias de España y la Galia. Y también en otras témporas, como las calendas de enero, las cuales se celebran en atención a las torcidas costumbres de los gentiles, no se cantará el aleluya, y en ellas, también fuera del pescado y legumbres, del mismo modo que en la cuaresma, se abstendrán de las restantes carnes, y algunos no beberán tampoco vino. Y si se descubriere que algún obispo, o presbítero, o diácono, o cualquier otro del orden clerical, estima preferible seguir su propio juicio antes que esta determinación, se le obligue a abandonar el oficio propio de su orden y sea privado de comunión de la misma Pascua 2.

    Como explica san Isidoro, la palabra aleluya viene del hebreo Hallelu-Jah que quiere decir "alabad a Yah(vé)"; "alabad a Dios". La liturgia hispano-mozárabe nos muestra, en la despedida del aleluya del primer Domingo de Cuaresma, todo el profundo sentido que esta exclamación tenía para los antiguos cristianos.

    En efecto, según san Jerónimo el canto del aleluya acompañaba toda la vida de los cristianos de su tiempo (ss. IV-V) incluso mientras realizaban sus labores cotidianas: "Y a cualquier parte que vayas oirás que el labrador mientras empuja el arado canta el aleluya, como el segador bañado en sudor va murmurando salmos, y oirás al viñador que podando la viña canta algo de David" 3. También san Paulino de Nola, san Germán, Beda y otros muchos, dan fe de hasta que punto el aleluya estaba presente en el ánimo y en la vida de los creyentes 4.

    Por eso, no es de extrañar que en la liturgia hispana al aleluya se le trate como a una persona amada, se le llame de tú, se le dirijan expresiones que la Escritura usa para dirigirse a la Sabiduría y se le desee un buen viaje y un feliz y pronto retorno.

    Y en esta exaltación del aleluya, se recuerda también cómo los "ciudadanos del cielo" (Cf. Ap 19,1-6) que ya gozan de la presencia de Dios, unidos en alabanza ininterrumpida, exultantes, cantan sin cesar "un aleluya sin fin".

    Pero la liturgia de ese primer Domingo de Cuaresma nos prepara para despedir al aleluya hasta la Pascua, recordándonos así a los que aun caminamos en esta vida, que no hemos llegado a la meta y no podemos gozar todavía del premio de la victoria, de la alabanza y la alegría sin fin. Movidos por la gracia, hemos de combatir el buen combate (Cf. 2Tim 4,7), y la Cuaresma es un tiempo de combate, de desierto, de preparación; siempre teniendo presente que somos siervos inútiles y que sin el Señor no podemos nada (Cf. Lc 17,10). Por eso, el aleluya debe cesar momentáneamente y, por eso, una escueta rúbrica: "hic clauditur Alleluia" (aquí se despide el Aleluya), tras las laudes de las segundas vísperas, acalla su voz jubilosa hasta la Pascua.

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    Cuaresma en el rito mozarabe
    « Reply #4 on: November 10, 2014, 12:16:55 AM »
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  • Selección de textos del Breviario

    El Domingo I de Cuaresma empieza litúrgicamente con las I Vísperas, en las que se canta el aleluya, al igual que en el oficio de Matutino, hasta que es despedido en las II Vísperas. De todas las oraciones de vísperas, el himno, la completuria, la bendición y las laudes, son aquellas en las que se percibe más claramente ese tono de despedida y es ahí donde se personaliza al aleluya.

    De todos estos elementos es destacable el antiquísimo himno del siglo VII 5 Alleluia piis edite laudibus, que está presente en las I Vísperas, Laudes y II Vísperas. Se trata del primer himno hispano-mozárabe con estribillo, al decir de Hygini Anglés 6- en el que a cada dos versos no rimados se repite: Alleluia perenne. Este himno se cantaba durante largo rato, como se desprende de los antiguos manuscritos en los que figura con neumas de hasta noventa notas 7.

     

    BREVIARIUM GOTHICUM
    Vísperas del I Domingo de Cuaresma

    Hymnus / Himno 8
       Allelúia piis édite láudibus,
    Cives æthérei, psállite unanímiter
          Allelúia perénne.
       Hinc vos perpétui lúminis áccolæ
    Ad summum resonáte hymníferis choris
          Allelúia perénne.

       Vos Urbs exímia suscípiet Dei,
    Quæ lætis résonans cántibus, éxcitat
          Allelúia perénne.

       Felíci réditu gáudia súmite,
    Reddéntes Dómino gloríficum melos,
          Allelúia perénne.

       Almum sidéreæ jam Pátriæ decus
    Victóres capite, quo cánere possítis
         Allelúia perénne.

       Illic Regis honor vócibus ínclytis
    Jocúndum réboat cármine pérpetim
          Allelúia perénne.

       Hoc fessis réquies, hoc cibus, hoc potus
    Obléctans réduces, háustibus áffluens
          Allelúia perénne.

       Te suavísonis cónditor áffatim
    Rerum carmínibus, laudéque pángimus
          Allelúia perénne.

       Te Christe célebrat glória vócibus
    Nostris omnípotens, ac tibi dícimus:
          Allelúia perénne.
          Allelúia perénne.
       Amen.
        Cantad aleluya en respetuosa alabanza;
    ciudadanos del cielo, entonad unánimemente
          un aleluya sin fin.

       Poderes que estáis ante la luz eterna
    cantando himnos en coros, haced que resuene hasta lo alto
          un aleluya sin fin.

       La Ciudad Santa se levanta hacia Dios,
    y con alegres cánticos armoniosos proclama
          un aleluya sin fin.

       Con felices canciones se alegran,
    entregando al Señor con voz agradecida,
          un aleluya sin fin.

       Almas resplandecientes, que habéis alcanzado la Patria celestial,
    vencedores al fin, vuestro canto seguirá siendo
          un aleluya sin fin.

       Allí, con gran clamor, resuenan por siempre
    las melodías que en honor de su Rey cantan
          un aleluya sin fin.

       Este es el dulce descanso para los exhaustos; el deleite para los que vuelven; la alegre comida y la bebida que nunca se acaba:
          un aleluya sin fin.

       A ti, por quien han sido hechas todas las cosas,
    te alabamos y entonamos con los más dulces sonidos,
          un aleluya sin fin.

       A ti, omnipotente Cristo, cantan nuestras voces tu gloria.
    A ti te decimos:
          Aleluya sin fin.
          Aleluya sin fin.
       Amén.
     

     

    Completuria / Oración conclusiva
    Alleluia in cœlo, et in terra: in cœlo perpetuatur, et in terra cantatur. Ibi sonat jugiter: hic fideliter. Illic perenniter, hic suaviter. Illic feliciter, hic concorditer. Illic ineffabiliter: hic instanter. Illic sine syllabis: hic modulis. Illic ab Angelis: hic a Populis.
    Quam Christo Domino nascente in laude et confessione nimis ejus, non solum in cœlo, sed et in terra Cœlicolæ cecinerunt: dum gloriam in excelsis Deo, et pacem in terra bonæ voluntatis hominibus nuntiaverunt. Quæsumus ergo, Domine, ut quorum ministeria nitimur imitari laudando, eorum mereamur consortium beatæ vitæ vivendo.
     Aleluya en el cielo y en la tierra, se perpetúa en el cielo, se canta en la tierra, allí suena siempre, aquí también fielmente; allí, perennemente, aquí con suavidad; allí con felicidad, aquí con concordia; allí inefablemente, aquí con afecto; allí sin versos, aquí con rimas. Allí por los ángeles, aquí por todos los pueblos.
    Pues, así como no solo en el cielo cantaron alabanzas los ciudadanos del cielo al nacer nuestro Señor Jesucristo sino que también en la tierra anunciaron gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, te pedimos, Señor, que los que imitamos en la tierra el deslumbrante ministerio de esas alabanzas merezcamos compartir con aquellos la dicha de la salvación.
     

     

    Laudes Cf. Sal 90,11
    Ibis, Allelúia. Prósperum iter habébis, Allelúia.
    R/. Et íterum cum gáudio revertáris ad nos. Allelúia.
    V/. In mánibus enim suis portábunt te: ne unquam offéndas ad lápidem pedem tuum.
    R/. Et íterum cum gáudio revertáris ad nos. Allelúia.

    V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
     Te vas, Aleluya. Que tengas buen viaje, Aleluya.
    R/. Y vuelvas contento a visitarnos, Aleluya.
    V/. Que los ángeles te lleven en sus brazos para que tu pie no tropiece en piedra alguna.
    R/. Y vuelvas contento a visitarnos, Aleluya.

    V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
     
     

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    « Reply #5 on: November 10, 2014, 11:30:08 PM »
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  • Segundas vísperas del I Domingo de Cuaresma

    Benedictio / Bendición
    Allelúia, nomen pium, atque iocúndum, dilatétur ad laudem Dei in ora ómnium populórum.
    R/. Amen.  Aleluya, que esta palabra sagrada y alegre, resuene como alabanza a Dios en los labios de todos los pueblos.
    R/. Amén.
    Sit in vócibus credéntium clara, quæ in Angelórum osténditur concéntibus gloriósa.
    R/. Amen.  Que así como armoniosamente los ángeles dan gloria con ella, las voces de los creyentes dulcemente la entonen.
    R/. Amén.
    Et, quæ in ætérnis cívibus sine sonórum strépitu énitet, in vestris córdibus afféctu plenióre fructíficet.
    R/. Amen.  Y que lo que sin estrépito reluce en los ciudadanos del cielo, fructifique en vuestros corazones como amor pleno.
    R/. Amén.  
    Per misericórdiam ipsíus Dei nostri qui est benedíctus, et vivit et ómnia regit, in sæcula sæculórum.
    R/. Amen.  Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
    R/. Amén.

     

    Laudes  Cf. Sal 19,3
    Ángelus Dómini bonus comitétur tecum, Allelúia, et ómnia bona præparet itíneri tuo.
    R/. Et íterum cum gáudio revertáris ad nos. Allelúia.
    V/. Mittat tibi auxílium de sancto: et de Sion tueátur te.
    R/. Et íterum cum gáudio revertáris ad nos. Allelúia.

    V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
    R/. Et íterum cum gáudio revertáris ad nos. Allelúia.
     Que el buen ángel del Señor te acompañe, Aleluya, y te prepare un agradable viaje.
    R/. Y vuelvas contento a visitarnos. Aleluya.
    V/. Que te envíe su socorro desde su santuario; que sea desde Sión tu apoyo.
    R/. Y vuelvas contento a visitarnos. Aleluya.

    V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
    R/. Y vuelvas contento a visitarnos. Aleluya.
     
    Hic clauditur Alleluia. Aquí se despide el Aleluya.
     

    Y a partir de ese momento caída la tarde del domingo, cesa el aleluya, se da paso al salmo Miserere y poco después termina el oficio. El lunes, al ayuno, la abstinencia de carnes y al resto de las prácticas penitenciales, se le sumará la ausencia del aleluya.

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    « Reply #6 on: November 13, 2014, 12:34:47 AM »
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  • Ad te, Redemptor omnium / A Ti, Redentor de todos
    Preces del oficio de sexta del miércoles de la quinta semana de Cuaresma
    (de la Liturgia de las horas hispano-mozárabe)
    Ad te, Redemptor omnium, rex summe, oculos nostros sublevamus flentes: exaudi, Christe, supplicantium preces,
    P. Et miserere. A Ti, Redentor de todos, Rey soberano, levantamos nuestros ojos en llanto; escucha, Cristo, las plegarias de los que te suplican.
    P. Y ten piedad
    V. Dextra Patris, lapis angularis, via salutis, janua coelestis ablue nostri maculas delicti,
    P. Et miserere. Oh diestra del Padre, piedra angular, camino de la salvación y puerta del cielo: lava las manchas de nuestros delitos.
    P. Y ten piedad
    V. Rogamus, Deus, tuam majestatem: auribus sacris gemitus exaudi: crimina nostra placidus indulge,
    P. Et miserere. Rogamos oh Dios, a tu majestad: con tus oídos santos escucha nuestros gemidos, perdona bondadoso nuestras culpas.
    P. Y ten piedad
    V.. Tibi fatemur crimina admissa, contrito corde pandimus occulta: tua, Redemptor, pietas ignoscat,
    P. Et miserere. Nuestros pecados cometidos los confesamos ante Ti; con corazón contrito te manifestamos lo oculto; que tu clemencia, oh Redentor, nos las perdone.
    P. Y ten piedad
    V. Innocens captus, nec repugnans ductus: testibus falsis pro impiis damnatus: Quos redemisti tu, conserva, Christe,
    P. Et miserere. Inocente, fuiste capturado, y llevado sin poner resistencia, y condenado por los impíos con testigos falsos. A los que redimiste, consérvalos Tú, oh Cristo.
    P. Y ten piedad

    Estas preces han pasado a la liturgia cuaresmal romana en el canto Attende Domine

    Canto penitencial de Cuaresma de la liturgia romana
     
    R: Attende Domine, et miserere, quia peccavimus tibi.  R. Escúchanos, Señor, y ten piedad porque hemos pecado contra ti.  
    Ad te Rex summe, omnium redemptor, oculos nostros sublevamus flentes: exaudi, Christe, supplicantum preces. R A Ti, Rey soberano, Redentor de todos levantamos nuestros ojos en llanto; escucha, Cristo, las plegarias de los que te suplican. R.  

    Dextera Patris, lapis angularis, via salutis, ianua caelestis, ablue nostri maculas delicti. R Oh diestra del Padre, piedra angular, camino de la salvación y puerta del cielo: lava las manchas de nuestros delitos. R.  
    Rogamus, Deus, tuam maiestatem: auribus sacris gemitus exaudi: crimina nostra placidus indulge. R Rogamos oh Dios, a tu majestad: con tus oídos santos escucha nuestros gemidos, perdona bondadoso nuestras culpas. R.  
    Tibi fatemur crimina admissa: contrito corde pandimus occulta: tua Redemptor, pietas ignoscat. R Nuestros pecados cometidos los confesamos ante Ti; con corazón contrito te manifestamos lo oculto; que tu clemencia, oh Redentor, nos las perdone. R.
    Innocens captus, nec repugnans ductus, testibus falsis pro impiis damnatus: quos redemisti, tu conserva, Christe. R Inocente, fuiste capturado, y llevado sin poner resistencia, y condenado por los impíos con testigos falsos. A los que redimiste, consérvalos Tú, oh Cristo. R.

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    « Reply #7 on: February 18, 2015, 11:24:45 PM »
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  • Suplicaciones de Cuaresma del Oficio Divino.

    La supplicatio (suplicación) es un invitatorio o exhortación diaconal a la plegaria que forma parte del Oficio Divino hispano-mozárabe. A veces en el Breviario (ej. fol. 143, 151, etc.), y de forma generalizada en los manuscritos, se la denomina preces. Se encuentra tanto en el oficio monástico como en oficio catedral.

    Según el P. Pinell 1 a esta exhortación le seguían unos momentos de oración en silencio que concluían con la petición "concédelo Dios eterno y todopoderoso". Se continuaba con los kyries y después, el que preside la celebración recitaba la completuria.

    Woolfenden 2, sin embargo cree más probable que tras la suplicación existiera una auténtica letanía, pero lo cierto es que de ella no queda ningún rastro ni en el Breviario ni en los manuscritos antiguos.

    Estas que ofrecemos, están tomadas del Breviario (Breviarium Gothicum) y son propias del tiempo de Cuaresma.

    BREVIARIUM GOTHICUM
    Suplicaciones de Cuaresma

    Orémus Redemptórem mundi, Dóminum nostrum Iesum Christum, cum omni supplicatióne rogémus; ut nos grátia ipsíus, et per intercessiónem Sanctæ Maríæ Vírginis Genitrícis suæ in sacro sancto ieiúnio remissiónem peccatórum, pacémque nobis propítius donáre dignétur. Oremos al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo, y roguémosle con toda suplicación  que por su gracia y por la intercesión de Santa María, Virgen y Madre suya, se digne propicio concedernos, en estos santos días de ayuno, la remisión de los pecados y la paz.
    R/. Præsta æterne omnipotens Deus. R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso.
    MIÉRCOLES AL INICIO DEL AYUNO (fol. 69) 3  

     

    Orémus Redemptórem mundi, Dóminum nostrum Iesum Christum, cum omni supplicatióne rogémus; ut nos grátia ipsíus, et per intercessiónem Sanctæ Maríæ Vírginis, et Genitrícis suæ ut sancto témpore Quadragésimæ nobis remissiónem peccatórum, et pacem nobis donáre dignétur. Oremos al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo, y roguémosle con toda suplicación que por su gracia y por la intercesión de Santa María, Virgen y Madre suya, se digne concedernos en este santo tiempo de Cuaresma la remisión de los pecados y la paz.
    R/. Præsta ætérne omnípotens Deus. R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso.
    CUARESMA Vísperas I y II y Laudes de las semanas I, II y III.  Laudes de las semanas IV y V.
    Tercia, sexta y nona de toda la Cuaresma (fol.  138).  

     

    Orémus Redemptórem mundi, Dóminum nostrum Iesum Christum, cum omni supplicatióne rogémus; ut nos per stígmata passiónis suæ propítius iustificáre dignétur. Oremos al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo, y roguémosle con toda suplicación que por las señales de su pasión se digne propicio justificarnos.
    R/. Præsta ætérne omnípotens Deus. R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso.
    CUARESMA Vísperas I y II  de las semanas IV y V,  (fol.  252).  

    Orémus Redemptórem mundi, Dóminum nostrum Iesum Christum, cum omni supplicatióne rogémus; ut nobis auxílium de cœlo, et misericórdiam suam largam propítius tribúere dignétur. Oremos al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo y roguémosle con toda suplicación para que nos ayude desde el cielo, y se digne propicio otorgarnos su gran misericordia.
    R/. Præsta ætérne omnípotens Deus. R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso.
    CUARESMA Oficio de Sexta (fol. CXXXIV).  

     

    Orémus pium, et exaudíbilem Dóminum nostrum Iesum Christum, cum omni supplicatióne rogémus; ut nos per stígmata passiónis suæ propítius iustificáre dignétur.  Oremos al que nos atiende piadoso, nuestro Señor Jesucristo, y roguémosle con toda suplicación que por las señales de su pasión se digne propicio justificarnos.
    R/. Præsta ætérne omnípotens Deus. R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso.
    CUARESMA. Tiempo de la Entrega, Tercia (fol. CXXXI) y Sexta (fol. CXXXV).  

     

    Orémus pium, et exaudíbilem Dóminum nostrum Iesum Christum, cum omni supplicatióne rogémus; ut nobis pœniténdi votum, et pœniténtiæ fructum, et vitæ ætérnæ remédium propítius tribúere dignétur. Oremos al que nos atiende piadoso, nuestro Señor Jesucristo, y roguémosle con toda suplicación que se digne propicio concedernos su ayuda para alcanzar el arrepentimiento, los frutos de la penitencia y la vida eterna.
    R/. Præsta ætérne omnípotens Deus. R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso.
    CUARESMA. Oficio de Nona (fol. CXXXVI).  

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    « Reply #8 on: February 19, 2015, 11:52:19 PM »
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  • Introducción

    Con el Domingo IV de Cuaresma se inicia en la liturgia hispano-mozárabe un tiempo denominado tradicionalmente como "De la Entrega del Señor" o "De Traditione Domini". Así aparece en los manuscritos -donde al Domingo IV también se le llama de Vicesima- y en el Breviarium Gothicum, -que sigue siendo el libro oficial del Oficio Divino para este rito-. Y aunque los prenotandos del actual Misal no se refieren a este periodo con un nombre específico, si se mencionan las características propias de este tiempo al indicar cómo "a partir del IV Domingo, al de la penitencia de la Iglesia, se asocia el tema de la Pasión del Señor" (prenotandos Missale Hispano-Mozarabicum I,  n. 154 y II, n. 12).

    El P. Pinell nos ofrece en su libro Liturgia hispánica 1. algunos detalles interesantes sobre este tiempo cuaresmal que reproducimos a continuación:



    El tiempo de la Entrega del Señor (De Traditione Domini)

    El evangelio del domingo de la cuarta semana, Mediante die festo, establecía una división de la Cuaresma en dos mitades. La segunda mitad, por su mayor proximidad a los días en que se conmemoraba la Pasión, se consideraba un tiempo especial, al que se designaba De Traditione Domini (la entrega del Señor).

    En la misa, no eran muchas las particularidades ambientales del tiempo De Traditione Domini. Podemos señalar la que resultaba de las dramáticas discusiones entre Jesús y los fariseos, que hacían presagiar la persecución y condena del Señor. A ellas se asistía escuchando la lectura evangélica según san Juan. Contribuía sin duda a la percepción de tal dramatismo el quejido conmovedor de los threni, cuyo texto eran un verdadero mosaico de frases extraídas del libro de Job, de Jeremías, Isaías y de las Lamentaciones. Los ejecutaba un solista. Sus autores optaron por una obra artística de expresividad monocorde, en la que se emitiera el clamor del dolor humano, de un sufrimiento físico y moral al mismo tiempo.

    Durante la primera parte de la Cuaresma, la voz plañidera de los threni era la de la Iglesia, que gemía penitente por sus pecados. Al llegar el tiempo De Traditione Domini, resonaban, en los gemidos de aquel canto, los sufrimientos de Cristo acusado, perseguido y maltratado.

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    « Reply #9 on: February 25, 2015, 01:30:16 AM »
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  • Preces 1

    Las preces cuaresmales hispano-mozárabes son cantos litánicos de sabor popular, de carácter penitencial en los que se solicita el perdón y la misericordia de Dios. Consituyen un buen ejemplo de participación de la asamblea en la liturgia en las que los fieles respondían a cada invocación con un breve refrán tal y como se hacía en la primitiva salmodia responsorial según nos refiere san Agustín en sus Enarrationes super psalmos 2.

    Son composiciones muy características del rito hispano-mozárabe del que pasaron a otras liturgias como la galicana o la romana 3. También se conocen con el nombre de miserationes o abecedaria. Se encuentran en los oficios de difuntos 4 y en los diversos tiempos litúrgicos, especialmente en los penitenciales, como los días de letanías y durante la Cuaresma.

    En el Breviarium Gothicum de 1775 (que sigue siendo a día de hoy el oficial del rito) aparecen a lo largo de toda la Cuaresma desde del Miércoles del inicio del ayuno o Miércoles de Ceniza 5 , tanto en los oficios dominicales como en los feriales. No pocas proceden de antiguos manuscritos hace tiempo desaparecidos.

    Aunque mucho menos frecuentes, también se hallan, en el antiguo Misal hispano-mozárabe, es decir en el Missale Gothicum secundum regulam beati Isidori, &c. de 1804, en el que en los domingos I a V de Cuaresma se cantaban de rodillas, tras al canto del psallendum. No hay que confundir estas preces con la invocación diaconal a los penitentes públicos a que orasen de rodillas y que con el mismo título de "preces" se intercalaban antes del sacrificium en el tiempo de Cuaresma. La nueva edición del Misal (Missale Hispano-Mozarabicum) ha suprimido tanto las preces propiamente dichas como la invocación.

    Permanece, pues, actualmente, en el Oficio Divino este elemento hispano-mozárabe tan característico. Del Breviario tomamos algunos ejemplos así como también otros del viejo Missale Gothicum.

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    « Reply #10 on: March 11, 2015, 11:48:25 PM »
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  • En efecto, según san Jerónimo el canto del aleluya acompañaba toda la vida de los cristianos de su tiempo (ss. IV-V) incluso mientras realizaban sus labores cotidianas: "Y a cualquier parte que vayas oirás que el labrador mientras empuja el arado canta el aleluya, como el segador bañado en sudor va murmurando salmos, y oirás al viñador que podando la viña canta algo de David" 3. También san Paulino de Nola, san Germán, Beda y otros muchos, dan fe de hasta que punto el aleluya estaba presente en el ánimo y en la vida de los creyentes 4.

    In effect, according to St jerome, the singing of the Allelujah used to accompany the whole life of the Christians of his time. (ss IV-V) including while they realized their daily labors. "And wherever you would go you would hear the laborors while he was pusheing the plow singing the Allelujah, as the reaper bathed in sweat goes murmuring psalms, and you would hear the wine dresser as he pruned his vinyard sing something of David." Also St Paulino of Nola, St German, Beda, and many others attest to what extendt the Allelujah was present in the soul and in the life of the believers.

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    « Reply #11 on: March 17, 2015, 11:09:21 PM »
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  • In the Mozarabic rite there are four readings for the Sunday of the Betrayal of the Lord. As there is no official English translation of these readings I will use the version found on the Vatican website. the first reading is called the "Lectio Sapientalis"This is the first reading from the Book of Sirach;


    11 My son, use freely whatever you have and enjoy it as best you can; 12
    Remember that death does not tarry, nor have you been told the grave's appointed time. 13 Before you die, be good to your friend, and give him a share in what you possess. 14 Deprive not yourself of present good things, let no choice portion escape you. 15 Will you not leave your riches to others, and your earnings to be divided by lot? 16 Give, take, and treat yourself well, for in the nether world there are no joys to seek. 17 All flesh grows old, like a garment; the age-old law is: All must die. 18 As with the leaves that grow on a vigorous tree: one falls off and another sprouts -  So with the generations of flesh and blood: one dies and another is born. 19 All man's works will perish in decay, and his handiwork will follow after him. 20 2 Happy the man who meditates on wisdom, and reflects on knowledge; 21 Who ponders her ways in his heart, and understands her paths; 22 Who pursues her like a scout, and lies in wait at her entry way;


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    « Reply #12 on: March 17, 2015, 11:22:25 PM »
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  • The second reading is refered to as the "Lectio Historico" and it is taken from the Second Book of Samual.

    1 There was a certain man from Rama-thaim, Elkanah by name, a Zuphite from the hill country of Ephraim. He was the son of Jeroham, son of Elihu, son of Tohu, son of Zuph, an Ephraimite. 2 He had two wives, one named Hannah, the other Peninnah; Peninnah had children, but Hannah was childless. 3 This man regularly went on pilgrimage from his city to worship the LORD of hosts and to sacrifice to him at Shiloh, where the two sons of Eli, Hophni and Phinehas, were ministering as priests of the LORD. 4 When the day came for Elkanah to offer sacrifice, he used to give a portion each to his wife Peninnah and to all her sons and daughters, 5 but a double portion to Hannah because he loved her, though the LORD had made her barren. 6 Her rival, to upset her, turned it into a constant reproach to her that the LORD had left her barren. 7 This went on year after year; each time they made their pilgrimage to the sanctuary of the LORD, Peninnah would approach her, and Hannah would weep and refuse to eat. 8
    Her husband Elkanah used to ask her: "Hannah, why do you weep, and why do you refuse to eat? Why do you grieve? Am I not more to you than ten sons?
    9 Hannah rose after one such meal at Shiloh, and presented herself before the LORD; at the time, Eli the priest was sitting on a chair near the doorpost of the LORD'S temple. 10 In her bitterness she prayed to the LORD, weeping copiously,
    11 1 and she made a vow, promising: "O LORD of hosts, if you look with pity on the misery of your handmaid, if you remember me and do not forget me, if you give your handmaid a male child, I will give him to the LORD for as long as he lives; neither wine nor liquor shall he drink, and no razor shall ever touch his head." 12 As she remained long at prayer before the LORD, Eli watched her mouth, 13 for Hannah was praying silently; though her lips were moving, her voice could not be heard. Eli, thinking her drunk, 14 said to her, "How long will you make a drunken show of yourself? Sober up from your wine!" 15 "It isn't that, my lord," Hannah answered. "I am an unhappy woman. I have had neither wine nor liquor; I was only pouring out my troubles to the LORD. 16 Do not think your handmaid a ne'er-do-well; my prayer has been prompted by my deep sorrow and misery." 17 Eli said, "Go in peace, and may the God of Israel grant you what you have asked of him." 18 She replied, "Think kindly of your maidservant," and left. She went to her quarters, ate and drank with her husband, and no longer appeared downcast. 19 Early the next morning they worshiped before the LORD, and then returned to their home in Ramah. When Elkanah had relations with his wife Hannah, the LORD remembered her. 20
    She conceived, and at the end of her term bore a son whom she called Samuel, since she had asked 2 the LORD for him.

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    « Reply #13 on: March 17, 2015, 11:30:27 PM »
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  • The third reading is refered to as the Lectio Apostolis. For this Sunday it was taken from the Letter of St James;

    14 But if you have bitter jealousy and selfish ambition in your hearts, do not boast and be false to the truth. 15 Wisdom of this kind does not come down from above but is earthly, unspiritual, demonic. 16 For where jealousy and selfish ambition exist, there is disorder and every foul practice. 17 But the wisdom from above is first of all pure, then peaceable, gentle, compliant, full of mercy and good fruits, without inconstancy or insincerity. 18 And the fruit of righteousness is sown in peace for those who cultivate peace.



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    « Reply #14 on: March 17, 2015, 11:50:11 PM »
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  • The fourth reading is known as the Evangelium and it is taken from the Gospel of St John;


    2 But the Jewish feast of Tabernacles was near. 3 So his brothers 2 said to him, "Leave here and go to Judea, so that your disciples also may see the works you are doing. 4 No one works in secret if he wants to be known publicly. If you do these things, manifest yourself to the world." 5 For his brothers did not believe in him. 6 3 So Jesus said to them, "My time is not yet here, but the time is always right for you. 7 The world cannot hate you, but it hates me, because I testify to it that its works are evil. 8 You go up to the feast. I am not going up 4 to this feast, because my time has not yet been fulfilled." 9 After he had said this, he stayed on in Galilee. 10 But when his brothers had gone up to the feast, he himself also went up, not openly but (as it were) in secret. 11 The Jews were looking for him at the feast and saying, "Where is he?" 12 And there was considerable murmuring about him in the crowds. Some said, "He is a good man," (while) others said, "No; on the contrary, he misleads the crowd." 13
    Still, no one spoke openly about him because they were afraid of the Jews. 14
    5 When the feast was already half over, Jesus went up into the temple area and began to teach. 15 The Jews were amazed and said, "How does he know scripture without having studied?" 16 Jesus answered them and said, "My teaching is not my own but is from the one who sent me. 17 Whoever chooses to do his will 7 shall know whether my teaching is from God or whether I speak on my own. 18 Whoever speaks on his own seeks his own glory, but whoever seeks the glory of the one who sent him is truthful, and there is no wrong in him. 19
    Did not Moses give you the law? Yet none of you keeps the law. Why are you trying to kill me?" 20 The crowd answered, "You are possessed! 8 Who is trying to kill you?" 21 Jesus answered and said to them, "I performed one work 9 and all of you are amazed 22 because of it. Moses gave you circumcision - not that it came from Moses but rather from the patriarchs - and you circumcise a man on the sabbath. 23 If a man can receive circumcision on a sabbath so that the law of Moses may not be broken, are you angry with me because I made a whole person well on a sabbath? 24 Stop judging by appearances, but judge justly." 25
    So some of the inhabitants of Jerusalem said, "Is he not the one they are trying to kill? 26 And look, he is speaking openly and they say nothing to him. Could the authorities 10 have realized that he is the Messiah? 27 But we know where he is from. When the Messiah comes, no one will know where he is from." 28
    So Jesus cried out in the temple area as he was teaching and said, "You know me and also know where I am from. Yet I did not come on my own, but the one who sent me, whom you do not know, is true. 29 I know him, because I am from him, and he sent me." 30 So they tried to arrest him, but no one laid a hand upon him, because his hour had not yet come.

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